Sobre el artista

Sobre Esperanza...

Nacida en Madrid in 1954, Esperanza González, estudió Bellas Artes en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando (Madrid) y se graduó en 1976. Desde entonces ha dado clases en diferentes centros de Enseñanza de España. En 1993 hizo cursos de estampación y reproducción en grabados calcográficos. En 1995 obtiene la Catedra de Pintura.

Los trabajos de E.G. Perlado se encuentran en colecciones privadas, públicas de diferentes ciudades de Europa y de EEUU. Ha participado en muchas exposiciones de pintura tanto individuales como colectivas durante los últimos 20 años.

Exposiciones

Inauguración de tienda de moda en Chicago

Universidad de Saint Francis en Indiana

Galeria de Aldo Castillo en Chicago

Sala de exposiciones "Casa del Rey" en Arganda

Sala de exposiciones Antonio Pérez - Guadalajara (España)

 

ANTE TODO, FEMENINA”.            JORDI PEDROLA, (pintor)

                                                                                    Chicago,  28 de junio de 2006 

Su pintura siempre se define en la sencillez de sus temas, aunque austeramente clásicos, y llenos de riqueza emotiva. El cuerpo humano, siempre, en todos los tiempos, ha sido uno de los temas preferidos de los artistas.

Esperanza González, pertenece a esa nueva generación figurativa tan madrileña hija del revisionismo postmoderno de los ochenta.  Las raíces de esta nueva forma de realismo óptico o visual se encontrarían en los hiperealistas norteamericanos (Richard Estes, Chuck Glose, Malcom Morley, Don Eddy, Ralph Goings, David Parrish o los desnudos femeninos de John C. Kacere) y en los mismos realistas madrileños quienes nunca se han dedicado  a firmar un manifiesto conjuntamente. Entre ellos podemos citar a Julio y Francisco López Hernández, Maria Moreno, Isabel Quintanilla, Amalia Avia y Antonio López García, siendo este ultimo quien ha alcanzado mayor reconocimiento internacional. 

El realismo madrileño ha servido para inspirar nuevas generaciones de pintores licenciados en Bellas Artes, sobretodo en Madrid y Levante (Murcia y Valencia).

Este tipo de realismo en España ha sido incomprensiblemente muy desprestigiado y endemoniadamente atacado por críticos de arte, gestores y administradores culturales, comisarios de exposiciones o curadores de museos sobre todo, en los sesenta, setenta y ochenta. Este fenómeno no ha ocurrido en círculos artísticos más abiertos a la diversidad como por ejemplo en el mundo anglosajón, dada la magnitud de la demanda artística que hace innecesario desprestigiar para mantener una audiencia, pues todo el mundo encuentra su espacio.

Esperanza González, no deja sus raíces mediterráneas y se deja llevar por un poco de transvanguardia  italiana (a partir de la Bienal de Venecia de 1980) en la manera de revisar valores de la pintura histórica. La pincelada  semitransparente sobre las tablas de aglomerado se parece a la manera como Francesco Clemente hace poesía colocando color que recuerda la técnica del Buon Fresco.

El hecho de utilizar aglomerados porosos como base, le da a Esperanza González un interés moderno al utilizar un material industrial. Hay que recordar que la pintura siempre fue sobre muro o sobre tabla. Los museos están llenos de pinturas arqueológicas, medievales y renacentistas preparadas para la técnica del temple al huevo sobre tabla. Fueron los flamencos por condiciones geográficas quienes empezaron a utilizar las telas de lino como soporte para los oleos. Después se popularizaron en la Venecia barroca para los muros de scuolas e iglesias. Hay que recordar que la humedad en Venecia no aceptaba bien la técnica al fresco y ese fue el motivo de la gran producción de murales en óleo sobre tela. Técnica usada a principios del siglo XX por José Maria Sert.

Esperanza González sigue fiel a su mediterranismo y a la españolidad de los colores ocres y luces de amarillos de Nápoles. El universo áureo por encima de los contrastes cromáticos le dan ese gusto refinado y clásico que le rinde culto al sol.

Esperanza González se llena de historicismo con el renacimiento italiano. No sólo con Rafael sino mucho más con la luz delicada de Piero della Francesca. Esa misma luz que aparece en la vanguardia italiana metafísica de los caballos y paisajes de Giorgio de Chirico o en los bodegones de Morandi. El silencio metafísico nos recuerda a Seurat y la pigmentación del aglomerado visible entre transparencias, a su técnica del puntillismo. Es como una manera de pintar el aire que hay en la luz.
Y precisamente es esa luz parisina que se desarrolló después de que Manet visitara el museo del Prado o esa luz tan especial y femenina de Ramón Casas, es la que se entreve en las pinturas de Esperanza. Una luz tan femenina como las doncellas medievales de Jaume Huguet o los ángeles de la contemporánea Montserrat Gudiol.

Y es en la feminidad donde Esperanza González encuentra su razón de ser. La poesía no agresiva que poseen las pintoras femeninas nos abren a una cultura llena de futuro, donde las sensibilidades parecen acercarse a una nueva dimensión, donde hay más tiempo para los silencios y las meditaciones.

Es hora de enfatizar y defender que la pintura, pura, no sólo sirve para experimentos o ejercicios que reinterpretan lo ya hecho, o para expresar individualismos o egocentrismos, sino que además puede servir, como siempre ha servido, para alimentar y enriquecer los fundamentos del alma.

 

Esperanza González se llena de  istoricismo con el renacimiento italiano. No sólo con Rafael sino mucho más con la luz delicada de Piero della Francesca

 Jordi Pedrola

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